Luego de leer el texto referido a Contrato Psicológico y el texto de Bauman acerca de Modernidad Líquida, pensábamos qué difícil debe ser tener que gestionar este contrato hoy en día, en este momento social en el cual las expectativas cambian rápidamente y no pareciera haber una cultura del compromiso, por lo cual, la persona no quiere comprometerse con la Organización ni la Organización con la persona. Nada es a largo plazo. Creemos que esto hace que el contrato psicológico sea en la actualidad más dinámico (el cambio en las expectativas del individuo y la Organización a lo largo del tiempo) que en cualquier otro momento, por la rapidez de los cambios que se experimentan actualmente.
Por otro lado, tomando las palabras de Schein, él expresa: "La mayoría de los problemas que conllevan al descontento laboral, a las huelgas y a la deserción tienen mucho que ver con incumplimientos del contrato psicológico". Esto nos llevó a pensar en cómo se expresará hoy este descontento en las Organizaciones cuando las personas, al estar en una sociedad líquida, piensan que la respuesta a su descontento será la desvinculación de la Organización. Ante el temor de las personas a ser expulsadas de su trabajo, nos preguntamos cuáles serán los canales que hoy en día permiten expresar el descontento, y por ende, negociar el contrato psicológico.
Pensamos que si el descontento puede expresarse, entonces siempre se podrá, aunque sea, pensar en la posibilidad de negociar el contrato psicológico, si no el descontento quedará influyendo de manera negativa en el clima organizacional y generando malestar. Dado que el clima organizacional es la dimensión más visible de la cultura organizacional, ésta también se verá afectada.
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